DON MAXIMIANO 3LT

DON MAXIMIANO 3LT

US$ 497.45

3 lt

Errazuriz (Chile)

El Valle de Aconcagua posee un clima Mediterráneo con cálidos veranos refrescados por la Corriente de Humboldt y por frescas brisas provenientes del Océano Pacifico. Esta influencia permite una larga temporada de crecimiento en donde la maduración se logra de dos a tres semanas más tarde que cualquier otra región vitivinícola de Chile. La maduración tardía realza los sabores, intensidad y concentración en nuestros vinos. El promedio de lluvias en el valle es de 250mm y sólo se presenta durante el invierno, lo que permite obtener vinos más concentrados. Este bajo nivel equivale aproximadamente a la cuarta parte de las precipitaciones caídas en Burdeos y dicha escasez de lluvias permite a los viticultores controlar el vigor y el tamaño del racimo, así como a mantener la maduración. Gracias al aire tibio y seco, las enfermedades de la vid derivadas de los hongos como el moho y la botritis son inexistentes en el Valle de Aconcagua, lo que nos permite llevar a cabo una viticultura natural y sustentable.
Una adecuada irrigación es vital en el proceso de producción de la uva en la Región de Aconcagua. Fuimos bendecidos con un magnífico suministro de agua nieve que baja de la Cordillera de los Andes y que desemboca en el río, cuyo caudal es luego desviado hacia los canales de irrigación que rodean el valle y que a su vez llevan estas aguasa los lugares indicados. A continuación, sistemas de irrigación por goteo transportan el agua hasta los pies de vides específicas. La constitución del suelo del valle es diverso y complejo; los suelos fluviales son pedregosos debido a la acumulación de piedras acarreadas por los glaciares de los Andes. Los suelos de los faldeos montañosos están compuestos de granito con un alto nivel de grava y arena, mientras que los suelos del valle contienen una textura franca y franca arcillosa.
Estos suelos pobres y pedregosos ayudan a fortalecer las parras y de este modo se obtienen vinos concentrados y estructurados. Como consecuencia, en el Valle de Aconcagua se cultivan mayoritariamente variedades tintas; principalmente Cabernet Sauvignon, Shiraz, Carménère y Merlot.